Terapia experimental

Una terapia experimental 
logra “frenar“ el cancer de pancreas

Una terapia experimental ha logrado “interceptar” el cáncer de páncreas antes de que se desarrolle, al actuar sobre lesiones microscópicas precursoras del tumor, según un estudio publicado en la revista Science. Este avance abre una nueva vía en la lucha contra uno de los tumores más agresivos y con peor pronóstico en la actualidad.

La investigación, liderada por científicos de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y el Centro Oncológico Abramson, se ha realizado en modelos de ratón y demuestra por primera vez que es posible frenar el desarrollo del cáncer actuando en fases previas a la aparición del tumor. Se trata de un enfoque innovador que pone el foco en la llamada “intercepción del cáncer”.


El cáncer de páncreas, especialmente el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), sigue siendo uno de los más letales debido a su detección tardía y a las limitadas opciones terapéuticas. Por ello, este nuevo enfoque supone un cambio de paradigma al apostar por intervenir antes de que el cáncer se manifieste clínicamente, en lugar de actuar cuando ya está avanzado.
 

La terapia que “intercepta” el cáncer de páncreas


El estudio se centra en las neoplasias intraepiteliales pancreáticas (PanIN), pequeñas lesiones precancerosas que aparecen en el páncreas y que son invisibles para las pruebas de imagen convencionales. Aunque la mayoría no evolucionan hacia el cáncer, se consideran el primer paso en el desarrollo del tumor, lo que las convierte en un objetivo clave para la intervención temprana.


El director del Centro Oncológico Abramson, Robert Vonderheide, sostuvo: “Estoy convencido de que la detección temprana del cáncer se convertirá en la próxima frontera de la terapia oncológica. A diferencia de los enfoques preventivos clásicos como la vacunación o la reducción de factores de riesgo, la intercepción se centra en el momento en el que las células ya muestran anomalías, pero todavía no forman tumores invasivos”.


Para atacar estas lesiones, los investigadores utilizaron inhibidores experimentales dirigidos al gen KRAS, responsable de más del 90 % de los casos de cáncer de páncreas. Este gen, durante décadas considerado intratable, ha comenzado a ser objeto de nuevas terapias desde la aprobación en 2021 de los primeros fármacos dirigidos contra él en otros tipos de cáncer.


Los resultados en ratones fueron contundentes: el tratamiento aplicado tras la aparición de las lesiones precancerosas, pero antes de que surgiera el tumor, logró reducir significativamente estas anomalías celulares. Además, retrasó la aparición del cáncer y aumentó de forma notable la supervivencia de los animales, lo que respalda la eficacia de intervenir en fases tempranas. 

Resultados prometedores y retos para el futuro


Uno de los hallazgos más relevantes fue que la intervención precoz casi duplicó la supervivencia en comparación con el tratamiento administrado una vez desarrollado el tumor. En algunos casos, el uso prolongado de uno de los inhibidores experimentales llegó a triplicar la supervivencia media frente a los modelos no tratados, lo que refuerza la importancia del momento en el que se inicia la terapia. El estudio también puso de manifiesto que el efecto terapéutico era mayor cuanto más temprano se aplicaba el tratamiento.


Esta observación refuerza la idea de que actuar sobre las lesiones premalignas podría ser más eficaz que tratar el cáncer una vez diagnosticado, un enfoque que los expertos consideran clave en el futuro de la oncología. “La comparación directa en este estudio sitúa a las lesiones PanIN como posibles objetivos para la detección del cáncer y abre la puerta a la exploración de los inhibidores de KRAS en un nuevo contexto”, afirmó Ben Stanger, coautor principal del estudio y director del Centro de Investigación del Cáncer de Páncreas de Penn.


A pesar de estos resultados prometedores, los investigadores advierten de que trasladar esta estrategia a pacientes humanos plantea importantes desafíos. “Sin embargo, dado que las lesiones PanIN no se pueden observar en las pruebas de imagen y estamos hablando de tratar a personas sin diagnóstico de cáncer, debemos considerar cuidadosamente cómo aplicar esta investigación preclínica a la población adecuada para los estudios en humanos”, añadió Stanger. Por ello, los próximos pasos incluyen ensayos clínicos en pacientes de alto riesgo, como aquellos con mutaciones genéticas (BRCA1, BRCA2 o PALB2), pancreatitis hereditaria o quistes pancreáticos, con el objetivo de comprobar si esta estrategia puede prevenir el desarrollo del cáncer en humanos.
 

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